En estos días se debate en diferentes escenarios de la capital, tanto mediáticos como en algunos foros, sobre la implementación de las ciclovías en el Distrito Nacional.

De entrada, en la Fuerza del Pueblo, no estamos opuestos a las rutas de bicicletas o ciclovías, como se denominan, también saludamos no solo esta iniciativa de la Alcaldía del Distrito Nacional, también respaldamos todas aquellas que beneficien a los ciudadanos de esta primada de América.

El termino ciclovía tiene diferentes conceptos o definiciones según el país o la región en que se desarrolle. Hay países en los que se trata de una vía exclusiva para bicicleta, separada totalmente de la avenida o la carretera, como lo es en Chile; carriles dentro de la misma avenida, como en España; espacios para bicicletas dentro de las aceras peatonales y calles o avenidas que en ciertos horarios y días de la semana solo se permite el tránsito de bicicletas, como ocurre en Bogotá, Colombia.

En la República Dominicana, en el caso de su capital tenemos ciclovías dentro de la misma avenida como carril especial y también vías especiales con horarios determinados para uso exclusivo de bicicletas (Avenida de la Salud, George Washington, Winston Churchill y Parque Las Praderas).

 

Uso de bicicletas en el Mundo

La invención de la bicicleta data del año 1817, según algunos registros, es decir, hace ya mas de dos siglos que la humanidad cuenta con este instrumento de transporte y movilidad. Ya a finales del siglo XIX surgen movimientos tendentes a propiciar los grupos, asociaciones o clubes de ciclistas que fomentaban el uso de vías especiales para el transito de las mismas. Podemos citar:

1)Good Roads en los Estados Unidos de Norte América;

2)​ Cyclist Touring Club en el Reino Unido; y mas tarde,

3) en los Países Bajos.

Y es precisamente en Países Bajos donde se lidera mundialmente el uso de bicicletas. Holanda tiene unos 16.7 millones de habitantes y cuenta con 16.5 millones de unidades, arrojando el impresionante numero de bicicletas por habitantes de un 99.1%. Le sigue Dinamarca con una población 5.5 millones y tiene 4.5 millones de Bicicletas, es decir que el 82 % de la población posee una.

Ciudades más pequeñas que Santo Domingo, como Eindhoven en los Países Bajos, tiene una población de un cuarto de millón de habitantes donde prácticamente todos sus ciudadanos tienen una bicicleta.

Veamos el comportamiento en América Latina

Contamos con la referencia el ÍndiceGlobal de Ciudades con mayor numero de Bicicletas por habitantes, elaborado por la empresa alemana COYA, el cual nos revela que en nuestro continente el uso de este especial instrumento de transporte tiene mucho espacio donde crecer.

Colombia encabeza el listado, tiene tres ciudades con uso importante de las bicis: Cali con un 4.5% ocupa el lugar 82 del ranking, luego Bogotá con un 4%, y finalmente Medellín con un 0.5%.

Brasil, siendo el país mas poblado de América Latina con unos 211 millones de habitantes, apenas reporta una ciudad, Sao Paulo, que tiene un 5.1% del uso de bicicleta.

Otras ciudades no menos importantes en su densidad, poder económico, desarrollo y relevantes como destino turístico, presentan cifras muy inferiores a lo deseado, por ejemplo, Santiago de Chile con 3.3%, Buenos Aires con 1.2%, y Ciudad de México, en el puesto 80 del escalafón mundial con 0.08%.

La posición en el ranking la determina la suma de puntos en la que toman en cuenta el porcentaje de usuarios de bicicletas, las muertes por cada 100 mil ciclistas, y las infraestructuras habilitadas (ver anexo tabla Ranking).

Nuestro país no registra cifras que le permitan estar en los primeros 100 lugares registrados en el Índice COYA, y ni remotamente en los primeros 20 del índice de Copenhague, es decir, no tenemos la cultura de usar la bicicleta como medio básico, alterno o parcial de transporte, sino mas bien, que se utiliza como un medio recreativo, para fines de salud y/o deportivo.

Como hemos podido ir constatando, a pesar de que la bicicleta ronda los dos siglos en el firmamento de los hombres, aun se hace difícil que se convierta en una herramienta de transporte masiva, las razones son variables y pienso que con este escrito podemos contribuir a que deliberemos sobre el tema.

Las bicicletas en la República Dominicana

Aunque no se precisa la fecha cuando llegaron las primeras unidades de bicicletas a nuestro país, si tenemos claro que una de las primeras (sino la primera) empresa destinada a importar y comercializar bicicletas estuvo a cargo del Sr. Rafael Valerio en el 1949, esta familia ha mantenido la tradición del negocio a lo largo del tiempo, mas tarde en el 1988 se incorporan otras empresas que se mantienen en el mercado.

Como podemos ver, en nuestro país contamos con la presencia comercial de bicicletas hace apenas algo mas de medio siglo (solo en la ciudad de La Vega), a diferencia de los países cuyos índices de uso y tenencia de bicicletas por ciudadanos es mucho mas alto, y estos datan de mas de dos siglos.

En el año 2017 la República Dominicana obtuvo, su tan esperada Ley de Movilidad 63-17, la cual en su artículo 6to. establece que debe impulsarse el uso de transportes no motorizados, entre los cuales se encuentra la bicicleta; también motiva a que las ciudades desarrollen infraestructuras que permitan el desarrollo de estos medios alternos de transporte.

A raíz de la puesta en vigencia de esta esperada ley, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte TerrestreINTRANT, inició la realización de una encuesta para determinar quiénes usan bicicletas en nuestro país, para qué las usan, dónde las usan, cuándo las usan y por su puesto, qué necesitan de las autoridades y las ciudades para un mejor desempeño en el uso de estas.

Hoy en día, no conocemos el resultado de este análisis y tampoco de un plan de acción derivado del mismo. Sin embargo, nuestra alcaldía ha iniciado la intervención de diversas avenidas de la ciudad de Santo Domingo, sin conocer la realidad de la ciclomovilidad en este Distrito Nacional.

Como hemos descrito en este artículo, la cultura del uso de la bicicleta, mas allá de la recreación, toma años adquirirla, requiere de implementación de infraestructuras básicas para el correcto desempeño de los ciudadanos a través de este sistema de transporte, al igual que, de normas, reglas, y todas las garantías de seguridad para sus usuarios. 

Estoy convencido de que la voluntad de la alcaldía actual de mi ciudad es proveer a los ciudadanos de las mejores alternativas, no solo del transporte y la movilidad, sino también aquellas que demandan la convivencia comunitaria y sostenible del siglo XXI.

No obstante, nos falta algún tiempo para sembrar la cultura de ciclo usuarios en nuestro querido pueblo. Mientras tanto, por favor ¡no nos dejen en nuestras calles pasar el Niágara en bicicleta!