Hola apreciados lectores. Quiero compartirles la traducción de un artículo de la revista USNews de Estados Unidos, realizado por Miriam Pemberton, que trata sobre el dilema de si el Estado debe invertir una cantidad impresionante de dinero en reponer su arsenal nuclear o invertir en el mantenimiento y reparación de infraestructura en los Estados Unidos.

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En este caso específico de una potencia mundial económica y en armamento, el dilema es qué hacer con el dinero, si se está invirtiendo realmente lo que se necesita en infraestructuras.

En uno de nuestros artículos anteriores compartimos sobre la importancia de la inversión en infraestructura en América Latina, donde siempre se menciona la cifra “6% del PBI”, monto sugerido a invertirse en infraestructura para que el crecimiento económico sea sostenido. Los Estados Unidos se encuentran en ese dilema, con la salvedad y la diferencia de que los estadounidenses hablan de seguridad nacional, lo que obviamente y dado a las influencias, podríamos decir que es hablar de seguridad mundial.

Al final, es un dilema de si se invierte lo suficiente o si no se invierte lo suficiente en infraestructura. La Sociedad de Ingenieros Civiles de Estados Unidos expone la gran brecha que hay, no solamente en la construcción de nuevas infraestructuras, sino también en la reparación y el mantenimiento de las existentes.

Este es un tema que nosotros también abogamos en la República Dominicana, para que se invierta más en infraestructuras, y que se le preste la adecuada y necesaria atención al mantenimiento de las que ya tenemos, pues los costos de esas infraestructuras son cada vez más elevados e inalcanzables por los gobiernos, debido en una mayor proporción a que el endeudamiento de los Estados viene en gran parte por las facturas petroleras, el subsidio al sector eléctrico, los empréstitos y la emisión de bonos. Obviamente, esto coloca una camisa de fuerzas a la inversión pública. Las obras que hemos logrado edificar a través del tiempo y las obras nuevas, deben contar con un riguroso programa de mantenimiento para preservar la inversión.

Como vemos, el dilema de cuánto se invierte en infraestructura no es solo de los países en vía de desarrollo, también es un debate en las grandes naciones. En el caso de Estados Unidos la lucha es entre la inversión en infraestructura y la inversión en el armamento, mientras que en República Dominicana en la mayoría de las ocasiones la lucha es inversión en infraestructura versus la sobrevivencia del país.

Por el momento, vamos a apreciar la situación en Estados Unidos con este artículo de Miriam Pemberton.

¿Bombas por encima de puentes? El dinero gastado en armamento nuclear debería ser invertido en infraestructura. 

Los números muy grandes, incluyendo los números redondos, son muy difíciles de imaginarlos en la mente. Tome el billón de dólares que el gobierno de Obama 001ha declarado que necesita durante los próximos 30 años para reemplazar el arsenal de armas nucleares , y todos los aviones, submarinos y misiles portadores. Es más fácil pensar en esos números en el contexto de qué otra cosa podría ese dinero comprar; la semana pasada, proporcionó un punto de referencia útil.

La Sociedad Americana de Ingenieros Civiles publica un recuento actualizado sobre la enorme brecha entre lo que actualmente está siendo gastado para reparar y mejorar las carreteras deterioradas, puentes, sistemas de transporte, agua y energía en Estados Unidos y lo que se necesita. El último informe del grupo, “Falta de Acción”, estima esa brecha solamente en $ 1.4 billones de dólares durante los próximos 10 años.

El informe mide el costo de esta negligencia en términos de su “impacto en cascada” en la productividad de las empresas, el PIB, el empleo, los ingresos y la competitividad internacional. Añade que el fortalecimiento de la infraestructura y la construcción de sistemas de energía y transporte de bajas emisiones es fundamental para hacer frente a los mega desafíos del cambio climático.

Sin embargo, mientras el congreso retrasa la reconstrucción de los Estados Unidos, están avanzando en el plan para reemplazar el arsenal nuclear.

¿Cambiará esto la próxima elección? Tal vez. Los dos presuntos candidatos presidenciales están pronunciando el mantra infraestructura.

Está bastante claro, sin embargo, que al decir “infraestructura” ellos quieren decir cosas distintas.Como era de esperar, Donald Trump 5no se está esforzando mucho en ser específico. Pero ya que piensa que el cambio climático es un engaño, podemos asumir que no está incluyendo las inversiones en energía renovable y transporte de bajas emisiones en su definición del término. Estas inversiones no ocupan un lugar preponderante en los planes de Hillary Clinton.

El actual presidente, por supuesto, ha estado presionando esta inversión durante años; se ha manifestado de manera elocuente, e inútilmente, en sus discursos de los Estado de la Unión, uno tras otro.

Pero Barack Obama ha adoptado un enfoque al tema de “haz lo que digo, no lo que hago”. Ganó el Premio Nobel de la Paz 2009 por sus esfuerzos para reducir el arsenal nuclear y promover el desarme nuclear. Sin embargo, con su plan para la sustitución total de nuestras fuerzas nucleares, parece haber tirado la toalla en esos nobles objetivos, junto con cualquier esperanza de una revisión de la infraestructura durante su tiempo en el cargo.

¿Y sus posibles sucesores? 008Consultada en un acto de campaña sobre los planes de reemplazo, y su etiqueta de precio, la respuesta de Clinton fue: “Eso no tiene sentido.” Entonces, también era de esperar, ella evadió diciendo: “Tendremos que echarle un vistazo a eso”.

Su oponente, parece haber tirado por completo el libro de jugadas de la no proliferación. Una presidencia Trump aparentemente fomentaría la proliferación nuclear. Ha expresado que Japón y Corea del Sur deben conseguir su propio armamento nuclear.

Ambos candidatos, sin embargo, ven esto como una elección principalmente sobre la economía. Con esta medida, la posibilidad de elegir entre poner el dinero en infraestructura o en sustitución del armamento nuclear no podría ser más claro.

Renunciar a la sustitución del armamento nuclear a favor de la inversión en infraestructura llevaría bien a una manera de prevenir más desastres acuáticos como el de Flint en Michigan, evitar que más puentes se derrumben como el de Minneapolis, y a evitar los costos astronómicos de las sequías y las inundaciones que será el precio del cambio climático sin control. Sería engrasar las ruedas de la economía en su conjunto. La construcción de un nuevo conjunto de submarinos nucleares, obviamente, no lo hará.

Fuente: USNews