La República Dominicana atraviesa un momento decisivo: mientras el pueblo exige respuestas por el escándalo de SENASA, el gobierno parece más ocupado en fabricar espectáculos que en rendir cuentas. Tras la marcha de la Fuerza del Pueblo, la narrativa oficial se tambalea y la ciudadanía percibe un país en crisis, donde cada anuncio y cada escándalo parecen diseñados para distraer lo esencial. La indignación ciudadana ha alcanzado niveles sin precedentes. Lo que comenzó como un escándalo de corrupción en el Seguro Nacional de Salud (SeNasa) se ha transformado en una crisis de confianza institucional que sacude los cimientos de la
SENASA
